Estrategias de Inversión: ¿comprar acciones que están subiendo o las que están baratas?

La pregunta forma parte desde siempre de las discusiones entre los inversores, tanto los principiantes como los expertos han debatido durante décadas la cuestión: ¿conviene comprar acciones que están subiendo de precio o las que se encuentran a precios bajos? Algunos puntos importantes para tener en cuenta.


Cada loco con su tema

Se puede ganar buen dinero con ambas estrategias, pero la clave es siempre saber aplicarlas de forma consistente y elegir las estrategias de acuerdo con el perfil de riesgo y los conocimientos del inversor.

Para comprar activos en tendencia alcista hay que conocer los determinantes de una tendencia y tener la disciplica de gestionar las posiciones en base a la misma. Si el motivo de compra era que los precios estaban en tendencia alcista, ante un cambio de tendencia hay que cerrar la posición. No importa si el inversor está ganando o perdiendo dinero a los precios actuales.

Para determinar que un activo está subvaluado no es suficiente que este haya caído de precio, hay que entender los motivos de la caída y cómo afectan estos al valor fundamental de la compañía. Los bancos estadounidenses cayeron en picada durante la crisis del 2008 y sin embargo perdieron tanto dinero que hubiera sido muy complicado establecer un valor razonable para sus activos. Cuando el inversor no sabe analizar los datos financieros de una compañía, mejor prestar mucha atención a la acción de precios.

¿Corto o largo plazo?

Cuando seleccionamos una acción con miras a los próximos días o semanas, debemos ser concientes de que lo más probable es que la tendencia de precios se mantenga. Si pensamos en meses o años, en cambio, es más probable que el ánimo de los mercados cambie en más de una ocasión durante ese período de tiempo, con lo cual la tendencia de precios suele verse modicada.

Factores como la posición competitiva de una firma, el valor de su marca o la calidad del management afectan a los precios de las acciones con el correr de los meses o años, no en cuestión de días. Por lo tanto, cuando se opera a corto plazo conviene comprar activos con buena tendencia de precios mientras que a largo plazo es mejor prestar atención a la solidez de la compañía detrás de las acciones y que el precio de entrada sea conveniente.

Si pensamos a corto plazo, días o semanas,  entonces, mejor comprar acciones que estén subiendo de precio, mientras que si la operación es a largo plazo, meses o años,  conviene comprar buenos activos a bajo precio de entrada.

El punto medio

No es necesario ser un fanático rabioso de una estrategia u otra. También es posible seleccionar activos de baja valuación y esperar a que los precios den señal de estar cambiando de tendencia. Por supuesto, no se puede obtener el máximo beneficio de ambas estrategias al mismo tiempo, si los precios están dando señal de empezar a subir seguramente no estarán tan bajos como cuando mostraban caídas sin pausa.

Sin embargo, un punto medio puede ser una solución bastante razonable para inversores que quieran tener una activa gestión de riesgos monitoreando de forma dinámica los precios de sus posiciones, pero sin entrar tampoco en una estrategia que demande atención diaria y permanente.

La clave del éxito: coherencia, planificación y disciplina

A la hora de comprar una acción, lo importante es tener en cuenta el porqué de la decisión y armar un plan de salida acorde con esa decisión de compra. Los peores errores se cometen cuando el inversor improvisa en medio de una situación de stress sin tener ni el tiempo ni los conocimientos necesarios para evaluar dicha decisión.

Es muy recomendable tomar una planilla de cálculo para estimar a qué precio entrar, a qué precio vender si sube y a qué precio salir (o comprar más) si la acción se mueve a la baja. Conviene estimar también las pérdidas o ganancias posibles antes de realizar la operación, para tener bien en claro los riesgos y el potencial de retorno que estamos asumiendo.

Obviamente, de poco sirven los cálculos y el conocimiento teórico su luego no tenemos la disciplina para aplicar la estrategia tal como fue diseñada. Además hay que tener la flexibilidad necesaria para cambiar nuestras opiniones cuando los datos de la realidad indican que es necesario hacerlo.

Las buenas inversiones pueden ser simples, lo cual no implica que sean fáciles de realizar

Andres Cardenal, CFA
Fuente: www.andrescardenal.com.ar


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